Adam Joel Anhang a Tito Cacho: ¿conoces a alguien más infeliz que yo?

 

 

 

  1. El proceso investigativo

Ya se está convirtiendo en un hábito peligroso que lo primero que necesito obtener, un dato, una entrevista, para desarrollar o iluminar una investigación periodística o un reportaje, solo lo consigo al final. Una investigación cualquiera se monta sobre una planificación muy ajustada. Ciertamente al inicio no se tiene todos los elementos, por eso la necesidad de ese dato o esa entrevista que se nos presenta como indispensable para entonces continuar buscando detalles que confirmen o aporten más a la investigación. Cuando faltan esos datos se comienza dando palos, a ciegas muchas veces, y la investigación, si bien puede ir perfilándose, también obliga a desdibujarse y corregir sus perfiles a medida que se logra la información certera.

Al final, el resultado muy bien puede ser, si se ve a través de los ojos de un dibujante, como un retrato al carboncillo, con borrones grises, remanentes de manchas difíciles de borrar, como sombras difuminadas en el pasado, líneas y caminos mal trazados, sin objetivos aparentes. Sin embargo, y esa ha sido muchas veces mi impresión, lo que refleja esa investigación al carboncillo es también un perfil con historia, con vida, cargada de realidad y problemas, sin la sospechosa nitidez de las grandes mentiras. Es un perfil de una verdadera realidad, con equívocos, caminos cerrados al que entras y sales, y con los aciertos gruesos que te revelan la verdad que se busca. Así es el proceso creativo, así es también el proceso investigativo.

De dos entrevistas que quise hacer desde el día uno, hace exactamente diez años, logré solo hacer una, y al último día de la década. La entrevista a Aurea Vázquez Rijos deberá esperar aun a que los planetas vuelvan a alinearse. De mí no depende, por supuesto, aunque no soy de los que pagan $5,000, por hacer una entrevista, ni dejo que el entrevistado decida lo que se va a preguntar ni publicar.

La otra entrevista decisiva era con Roberto “Tito” Cacho, el empresario, socio y amigo de Adam Joel, y quien lo trajo a trabajar a Puerto Rico en el 2001. Los contornos de esta tragedia no se pueden trazar sin que intervenga su mano, en colisión con la mano intencionada de Aurea.

Muy recientemente me preguntaba un buen amigo, de pensamiento muy agudo, filosófico, si al final de cuentas yo estaba haciendo una biografía de Adam Joel. Lo dijo en reacción a mi insistencia de clasificar de judío a Adam Joel, que lo era. Su reparo fue a mi insistencia de señalarlo, y de paso advertirme que para algunas personas ese adjetivo viene cargado de una historia de antisemitismo, y pienso yo, quiso realmente saber mi caro amigo si padecía yo de ese prejuicio nefasto que costó la vida a seis millones de judíos a manos nazis, y otros tantos a manos rusas. Jumpy al fin, tuve que aclarar que a mis oídos ser judío tiene una carga -por mucho- más grata  que negativa (para descorazonamiento de otros amigos). Sí me puso a pensar entonces si era la biografía de una tragedia o la de Adam Joel lo que hacía. Y tuve que concluir que ambas son una sola, y efectivamente, a estas alturas, la falsa objetividad de los que solo reportan hechos sin ensuciarse las manos o sin correr riesgos resultaría en una alianza con las fuerzas oscuras del abuso, y de ahí que me dedicase a indagar el atropello del que fueron sus principales víctimas. La segunda víctima de esta tragedia, además de la inmediata de Adam Joel, su familia y sus amigos, lo fue Jonathan Román Rivera, el acusado y erróneamente convicto, a quien, si bien vivo, le rajaron la vida por el medio, y a su familia.

Fueron muchas las víctimas de un asunto que ya había adjudicado la investigación periodística que había realizado en 2008, sin mi usual equipo de trabajo en la antigua División de Investigaciones Editoriales de El Vocero, aunque con la ayuda esencial de las víctimas sobrevivientes, sus abogados y otros que merecen por si mismos un reportaje especial y el reconocimiento de este país, porque luchar por la libertad comienza con el derecho de entrar y salir de tu casa cuando te plazca.

Una investigación que tuvo resultados, debo decirlo sin reparos, en diversos planos, como ayudar a la exoneración de Jonathan, que fue el principal objetivo que todos los que se dieron a la tarea de colaborar buscaban. El procesamiento criminal de Aurea y la red que tejió fue ya un asunto de estado para el cual no se debe requerir la colaboración de la prensa. En ese momento cada cual debe asumir la responsabilidad de hacer su trabajo como lo entienda. En términos simples, la prensa surge dentro de un gobierno democrático para denunciar, oponerse, evitar, los desmanes que cualquier gobierno representativo pueda ejercer, consciente o inconscientemente. El poder de gobierno surge de la delegación que le hace el pueblo, y este debe ser auditado por diversos medios, por el propio gobierno y por los mecanismos sociales, como la prensa, para que se ajuste a esa delegación. Las acusaciones contra Jonathan fueron un abuso gubernamental inexcusable y contra el que la prensa luchó correctamente.

Las acusaciones en la corte son otra cosa. Este no es un caso criminal en el que los juzgadores reparten paletas a todos para que cada una se vaya contento, como se suele hacer en los casos civiles. Aquí hay culpables o no culpables, punto, un fraseo que encuentro correcto, porque inocente no hay uno en esta vida.

Esta es una entrevista larga, demasiado tal vez, que aporta una serie de datos importantes que le ponen una pesada losa a las pretensiones de los victimarios de salir ilesos de su crimen. Con igual importancia nos revela el drama íntimo de la víctima y de su principal amigo en Puerto Rico. La fiscalía federal eludió en todo momento ejercer todo su poder y la evidencia recuperada (la memoria) para evitar el tan mentado “overkill”. No trajo al juicio toda la prueba disponible, ni acusó de la conspiración a todos los posibles involucrados. Declaraciones explosivas, como debió ser la del investigador privado Jorge Aponte, el ex agente del NIE contratado por Adam Joel para confirmar la infidelidad de Aurea mediante un operativo encubierto que cualquier agencia de ley y orden envidiaría, no fue sentado en la silla de los testigos, y así otra serie de testigos que tampoco fueron sentados porque ya habría sido “too much”, y debía evitarse que al final del día tanta prueba, abrumadora, no terminara creando un sentimiento de compasión hacia los acusados, a cogerles pena de tan abusiva evidencia. Es decir, hubo un miedo de producir el “ay bendito”. El cálculo que hiciera la fiscalía federal de la situación fue acertado, si nos dejamos llevar por los resultados.

Pero la misión de una investigación periodística no se reduce a develar información suficiente que pueda servir en un juicio, porque su objetivo no es juzgar ni aportar evidencia a la corte. Ese es un asunto de estado. Lo que debe aportar una investigación periodística es toda aquella información que le permita al lector trazar un marco adecuado de la realidad ocurrida. Ni más ni menos. Y la intimidad y los sentimientos, debo recordarlo, aun forman parte de nuestra humanidad, como el engaño y el asesinato.

  1. “Adam vino al mundo a sufrir”

Desde un principio se me antojó que dos fuerzas mayores -Tito Cacho y Aurea Vázquez Rijos- halaban cada uno a Adam Joel para su propio lado. Eso fue cierto, con grave tensión, en los últimos meses, lo fue con más sutilezas en un principio. Hay que ver de qué manera surgió esa situación. Deduzco que la perplejidad de Adam Joel ante la situación que enfrentaba en sus últimos días no le permitió tomar decisiones más inmediatas y mejores, pese a todas las recomendaciones, muy buenas, que le hicieron sus amigos.

¿Cómo conociste a Adam?

A Adam me lo presenta una amiga, Yanis Vallely, dueña del hotel Impala en Miami Beach. Esta me dijo que estaba reestructurando un préstamo del hotel y que le había estado ayudando un muchacho de Nueva York, que también se quedaba en el hotel, y que trabajaba con el Dr. Ho (Stanley Ho), el dueño más grande de casinos de Macao, y Adam le había montado el casino virtual, por internet. Adam tendría menos de 30 años, pero se veía de 18 años, Adam parecía 10 años mas joven de lo que era. Me contacto con él, lo fui a ver, y le dije que buscaba una persona que fuese el socio administrador de Martineau Bay [su hotel en Vieques], que tenía unas diferencias filosóficas con el gobierno y que necesitaba una persona que le diera una nueva cara a la administración. Yo me  mantenía como el dueño pero iba a dejar que la nueva persona reestructurara las operaciones con miras a venderla. A largo plazo mi meta era vender la operación [de Martineau Bay].

Me pidió varios días para investigar el asunto y no sé a quién llamó o con quién se asesoró, pero a los varios días me llamó y aceptó la encomienda. Me pidió $10,000 mensuales y un por ciento de la ganancias. Acepté. Inicialmente iba a venir a Puerto Rico una vez al mes, pero en realidad a Adam le gustó tanto Puerto Rico que empezó a venir, al principio, cada dos semanas, y después una vez a la semana, y eventualmente muda sus operaciones de Nueva York a Puerto Rico.

Renuncia al trabajo con Ho y monta su propio casino virtual en Costa Rica. Y la idea que tenía era mover el casino a Puerto Rico. Esto es en el 2001. Su plan era aprovechar los incentivos contributivos en Puerto Rico, pero no tuvo la oportunidad [de mover el casino].

Se muda a Puerto Rico, empieza a ir y venir de Vieques, porque el trabajo envolvía estar allá mucha parte del tiempo. Eventualmente termina alquilando un apartamento aquí y empieza a pasar temporadas mas largas.

Fuimos socios de Blackstone, dueños de Condado Plaza, y él vivió un tiempo en Condado Plaza, después se mudó a un apartamento cercano a la Placita de Santurce, en un edificio de cinco pisos, modesto, Canals Apartment, de un cuarto, humilde, en el que pagaba alrededor de 600 mensuales. Nada estrambótico. A él le encantaba, tu cierras las ventana y no oyes nada (del ruido externo).

A medida que Cacho devela su sociedad y amistad con Adam Joel, también surge, entrelazada, aquellas sombras que atormentaron al joven empresario durante su corta vida. Esa vida muy bien puede representarse como una trenza de luz y sombra. Lo es en cualquier vida, pero, a diferencia de las vidas cotidianas, la evidencia recogida muestra una intensidad en ambas pocas veces vista.

En el primer matrimonio, Adam se divorció en la luna de miel, su esposa le fue infiel en esa noche. Se casó en Canada con Ronda (omite el apellido). Adam se enteró en la luna de miel que ella le era infiel. Adam se divorcia, literalmente, a los días de casarse.

Adam vino al mundo a sufrir, dice de pronto Cacho, con una gravedad tan pausada que asusta, interrumpiendo el hilo cronológico tan aburrido como necesario que hacía a petición del entrevistador. Pensé que desde ahí sería muy difícil retomar este hilo de Ariadna que sacara a flote la vida de Adam del laberinto que vivió. Ya me correspondería a mi organizar la cronicidad de la historia, sin embargo, me resistiría a ello porque, a mi manera de ver las cosas, no es la continuidad de los días lo que define una vida, sino más bien sus saltos cuánticos. En todo caso, exponer el desorden se ajustaría más a la realidad que la forzada composición de un calendario anodino.

Cuando yo conozco a Adam, tenía una novia, de Malasia, guapísima. Estudió matemáticas en MIT. Y él le pagó parte de la carrera. Cuando la conocí, recuerdo que… mi esposa tiene una visión muy particular de eso, porque Adam tenía limosina, tenía chofer y tenía los trazos de una persona acaudalada en Nueva York, a su edad… y Adam llegó con ella, que tenía puesto un abrigo de mink rosado. Yo no sé cuanto vale eso, tiene que costar un montón de dinero, era mink de verdad, era una muchacha encantadora, era oriunda de Malasia, que trajo a Estados Unidos.

¿Sabes algo de cómo se crió Adam?

Sí, en Winnipeg, en Canada. Quedé impactado, eso es llegando al polo norte. Fue en octubre, me quedé una semana y ya estaba bajo cero. (Cacho visitaba a la familia por la muerte de Adam alrededor de 10 días antes).

La familia es bien conservadora y ya a las 7:00 de la noche están todos recogidos y durmiendo en su casa. Uno mira y lo único que ve son grandes extensiones de fincas, de terreno. Un campo tremendo. Una de las grandes peleas de Adam era que quería que sus padres se mudaran a Toronto para que su mamá no estuviera en ese ambiente tan inhóspito. Adam no era religioso.

Bueno Tito, yo conversé con Abe y me reclamó que una impresión que causa mi libro (sobre este caso, Las sangres que lloran, reportaje investigativo) es que los hago ver como judíos severos, cuando ellos creen que no lo son.

Ciertamente son muy conservadores.

Se le hace ver (adelantando de nuevo esta cronicidad de eventos) que Adam mostraba, para ser un jibarito de Winnipeg, un amplio gusto multiétnico, no racista, por las mujeres.

Bueno, su primera experiencia romántica fue muy mala (con la canadiense, y judía, Ronda). A Adam le gustaban las mujeres de todos los colores. El resentía mucho haberse criado en un ambiente tan conservador.

Adam estudió en U-Penn (University of Pennsylvania, sede de la escuela de negocios Wharton School, a donde ingresó y dio algunos cursos posteriormente) a los 14 años, de donde se graduó a los 18 años. A los 21 ya daba clases en U-Penn. Adam era un genio, como yo nunca había conocido a uno. Si a mi me toma una hora hacer un spreadsheet, a Adam le tomaba 2 minutos.

Sus amigos me dijeron, luego de su muerte, que cuando Adam llegó a U-Penn, no podía ni cargar los libros. El bulto pesaba tanto y él era tan frágil… Lo que llegó allí  (me corrige cuando lo interrumpo para decirle si un adolescente), era un niño. Me dicen que hasta le ayudaban a cargar los libros.

Y fue bien duro (su paso por la Universidad) porque nunca tuvo un “date” en college. Porque era un niño entre mujeres. Y encima de eso él se va a trabajar a esta empresa, Apollo (Global Management, una multimillonaria empresa de compra-venta de propiedades, reestructuraciones, consolidaciones) que son empresas de estos tipos bien poderosos, la mayoría hombres, y la mayoría cada uno en su segundo y tercer matrimonio. En su mayoría con lo que ellos conocen como un “trophy wife”, y yo no creo que inicialmente Adam estuviese buscando un “trophy wife”, pero después de la mala experiencia que tuvo con Ronda, que le fue infiel en la luna de miel, pues creo que se convenció de que el amor se podía comprar, aunque él estaba buscando amor de verdad. Adam quería que Aury lo quisiera.

Aquí es donde empieza a tropezar el montaje que quiero lograr de esta historia. Cuando me revela que “Adam quería que Aury lo quisiera” se da el salto cuántico inesperado de esta historia. Le recuerdo a Cacho que regresemos a la cronicidad, otras veces, por supuesto, no se puede, porque si interrumpo su relato podríamos perder eventos importantes que más adelante no recordará, a veces frases citables, tan gratas a los periodistas para mercadear un reportaje. Pero sí entiendo que hubo algo más en ese cara de niño genio. Lo debió ver Cacho cuando lo entrevistó para contratarlo. Cacho es un avezado desarrollador, mundo tosco donde más de uno ha corrido la suerte de Julio César. Son muchas las consideraciones que se deben tomar a la hora de hacer esos contratos, precisamente porque el dinero ha encontrado en las espaldas la mayor debilidad, también el poder.

No es que yo sea un tipo miserable, pero en los negocios soy duro, y cuando conocí a Adam, después que terminamos en Martineau Bay… Adam desbarató el gobierno. Adam fue duro con el gobierno. Un tipo genial que pese 100 libras no es algo que tú esperas. Y Adam fue duro de verdad (como negociante). Y yo le dije: tú eres mi socio. Yo te voy a regalar a ti el 50% de todos mis negocios que haga de aquí en adelante, tú los corres. Yo quiero rodearme de gente más inteligente que yo, no más brutos que yo. Yo quiero genios al lado mío si es posible, y Adam era un genio.

Si de algo he estado claro durante toda esta década desde este suceso, ocurrido en el 2005 pero destapado solo durante el juicio a Jonathan en 2007 y con su inesperado giro en el 2008 con las acusaciones federales a Alex Pabón Colón y Aurea Vázquez Rijos, es que la biografía, a veces no superada, le jugó una mala pasada a Adam Joel. El salto de 2001 al 2005 se ha efectuado, y sólo podría regresar a él cuando Tito Cacho afloje un poco sus sentimientos, tensados al hablar de Aurea, a quien siempre se refirió como Aury.

Tanta cosa de Aury diciendo que todo el mundo la odiaba… a Aury nadie la odiaba. Nadie. Oye, nadie estaba  contento, porque todo el mundo veía los abusos. Nadie era ciego. Si Aury cometió un error, y Aury cometió muchos errores, el más grande fue creer que a Adam nadie lo quería. Ella pensó: yo mato a Adam y no pasa nada. Y de lo que se dio cuenta (ahora, después de su asesinato) es de la mucha gente que quería a Adam. Mi hija tenía 14 o 15 años cuando Adam murió y me decía, papi, este tipo no me deja abrir una puerta, este tipo es tan caballeroso, tan cariñoso. Que tenía (Adam) un lado sufrido… tenía un lado sufrido, y humilde como pocas personas, porque el podía abusar de su inteligencia, tenía todas las razones para ser arrogante, nunca lo fue. Nunca le dijo a nadie soy más inteligente que tú. Era un tipo genial.

Cacho confirma mi impresión de que Adam podía comprender al mundo muy bien. Sus ecuaciones de negocios correspondían perfectamente con el futuro que buscaba. No hubo vector que no analizara, eso incluye, por supuesto, el poder, el ejemplo de la venta de Martineau Bay al gobierno, que insistió en comprarlo para revenderlo, vaya usted a saber por qué, demostró que Adam no se amilanaba. De hecho, habrá visto la insistencia del gobierno de entonces, y esa insistencia, que vio como el talón de Aquiles del lado opuesto de la mesa de negociaciones, fue la debilidad que explotó. Donde único Adam tenía graves problemas era con las mujeres, y desde antes de Aurea.

Yo le presenté muchas mujeres buenas, y a Adam no le gustaban. Incluso se le presentó unas muchachas profesionales, californianas. Judías, se le dijo a preguntas de él indagando sobre ellas. Pues mira, te voy a decir la verdad, son vegans y esto y lo otro. Yo no quiero estar con más mujeres así. A Adam le encantaban las mujeres puertorriqueñas. El salió con varias muchachas (boricuas). Normales. Le iba bien, eran trabajadoras, estudiaron, el sacrificio en la vida es importante (refiriéndose a que ellas lo habían hecho). Porque a Adam nadie le regaló nada. Adam no era rico. Abe (Abraham, padre de Adam) es una persona clase media en Canada, que ha tenido también sus problemas y sus situaciones en la vida, pero echó pa´lante y crió una familia, una familia bonita. Pero Adam, no sé, había una parte de él que aspiraba a tener una persona que fuera extremadamente bonita, no sé si eran inseguridades, si es el medio ambiente, porque se crió con gente que tenían esposas jóvenes y bonitas. Y yo le decía, mira siempre “the grass is greener on the other side”. Pero mira, nadie te garantiza que esos tipos son más felices. Nadie sabe lo que hay en la olla más que el que la menea. Pero le entraba por aquí y le salía por allá. En ese ínterin empieza a tener problemas con la muchacha de Malasia, que finalmente se va con un español y lo deja, y Adam está mucho tiempo bien triste, deprimido. (Hemos regresado al 2001).

Y tuvo un período de una fragilidad bien grande, y eso coincide con mudarse a Puerto Rico. El puertorriqueño es bien cariñoso, y esa parte de dar besos cuando uno llega, abrazarse, esa parte a él le gustaba. Adam se sentía (querido).

Cacho señala que hizo socio a Adam a partir de 2004 para todos sus futuros negocios de compra de proyectos. Para entonces Adam ya veía a Aurea, a quien conoció en el 2003.

Hubo un momento en que Adam salía con tres mujeres, una en Nueva York, pero se dejan en Sevilla, en la boda de un amigo mío. Esta era una novia más formal, cinco años mayor que él, pero Adam le tenía reparos o no estaba totalmente enamorado de ella. Pero era una gran profesional, judía, en muy buena condición física y lo quería mucho. Mientras, en Putero Rico se veía con Aury.

Luego salía con otra muchacha en Puerto Rico, que de casualidad se encontró con Aurea y Adam en Dragonfly la noche del asesinato. Esa es la que dice que Aury nunca se le acercó a saludarla esa noche y que  se veía sudorosa y nerviosa. Adam le tenía mucho cariño a esta muchacha, que trabajaba en una empresa de la familia. Buena y trabajadora. A esta tampoco la trajeron al juicio. Cuando Adam muere, me llamó en la mañana y me contó cómo se veía Aury.  Adam la deja (lo dice Cacho con cierto pesar).

Cuando inauguro el W (hotel de Vieques) Adam invita a esta muchacha, y a otra. Pero las dos le dicen que no pueden ir, sin embargo, las dos llegan de sorpresa y se dieron cuenta que Adam las había invitado a las dos. Pero no pasaron un segundo con él en la fiesta. Aurea no estaba porque eso era para el 2001.

Para mostrar el compromiso que Adam tenía con su trabajo en Puerto Rico, Cacho señala que aprendió español en muy poco tiempo.

Adam era bilingüe. Podía hablar español. Adam podía mantener una conversación en español. Adam cogió un curso de Berlitz, y en 6 semanas salió hablando español.

Cuando se le advierte que un fuerte argumento de Adam Joel contra la familia Vázquez Rijos es que en su propia casa en Yardley Place su esposa y los hermanos hablaban español y él se sentía mal o medio paranoico, así como excluido, porque no entendía, Tito asegura que su problema era más bien otro, sin que ello signifique que el español de Adam fuese de tal naturaleza que entendiese todas y cada una de las palabras que se decían.

Él le tenía miedo a Carmen. Y siempre le tuvo miedo a Carmen. Y lo que mucha gente no sabe es que el ultimátum a Adam de casarse no se lo da Aury, se lo da Carmen. ´O mi hija no va a estar más contigo´, así le dijo. El me lo dice a mi, me lo confiesa. `Le tengo terror´ ( a Carmen), y también le tenía terror a Marcia porque creía que era violenta. O sea, no era solo que hablaran español. Oye, tú estás en tu casa. Esta gente te ha botado en tu propia casa”.

La versión que le dio a Charbel a la Policía, al morir Adam, es que su mamá Carmen y Adam se llevaban muy bien. Así consta en el expediente del caso. Yo lo revisé.

De nuevo, Adam le tenía terror a Carmen y a Marcia. Y Adam pensaba, y me lo dijo varias veces, que Marcia conocía gente del bajo mundo y no lo dudo porque estaba relacionada con José.

Tito criticó con fiera dureza que toda la familia de Aurea se mudara prácticamente a Yardley Place, y básicamente lo desplazaran en su propia casa.

Adam llegaba a su casa y había un party, y él  no lo sabía. Y llegaban a veces 20 personas en la casa, sin siquiera conocerlos. Chalber una vez me dijo que en su casa (con su familia) habían llegado a pasar hambre, habían días que no había qué comer. Y la única que comía era Aury, `porque nosotros sabíamos que Aury era la que nos iba a sacar de la pobreza´.

  1. El macho conoce a la hembra

Cacho, regresemos algunos años, no podremos entender con claridad esa situación si antes no vemos cómo llegamos a ella. Veamos primero cómo comenzó la relación entre Aurea y Adam. Le pregunto, no porque los hechos me sean desconocidos, aquí lo que se busca son las interpretaciones, las visiones que cada cual tuvo entonces, las posiciones, las sutilezas.

La relación de ellos empieza relativamente normal.

Mi cara de circunstancia cuando lo escucho con toda probabilidad lo obligó a cualificar lo que dijo.

Digo, no es normal que conozcas una mujer y te diga que tiene un negocio de escort. Ella conoce a Adam en el restaurant Ají (donde hoy está el restaurant Raíces, en el Viejo San Juan). La trae un amigo, Mario Torres, ya fallecido, un banquero exitoso. Yo estaba allí. Pero no es que lo supiéramos, de ninguna manera, ella es quien lo dice (que era escort) en Ají. `Yo me dedico a presentarle muchachas universitarias, finas, a ejecutivos de Puerto Rico y fuera de Puerto Rico´. Eso fue el día que la conocí. Ella me dijo que su negocio se llamaba Hermanos Dominicci. Oye, nosotros estábamos sentados en este orden, Mario, Aury, yo y Adam. Y a los 10 minutos Aury ya me había pedido que me moviera al lado de Mario para ella sentarse al lado de Adam. Ella brincó como aquel vídeo (del investigador privado Jorge Aponte) que empezaron a sacar pacas de billetes en Pink Skirt (negocio de Aurea), y Aury brincó como si fuera una hiena. Ella empieza a salir con Adam, él sabe que es escort.

En este momento no me place evitar que su conversación se escurra por otro resquicio, y no  lo interrumpo. 

Yo no tenía prejuicios contra ella por venir de extracción humilde. Tengo amigos de todas las clases. Creo en el valor de redimirse de las personas. Hay circunstancias (en las personas) que a veces no se pueden criticar. Ni soy un puritano. Ella mostró un nivel de interés en Adam que ninguna había mostrado. Yo sí me preocupé cuando Adam empezó a gastar dinero antes de mantener una relación (estable) con ella.

Adam también era un hombre pragmático. `Me sale más barato comprarle un Volky que estarla buscando´, le habría dicho Adam para resaltar esa cualidad. Igualmente, obtenemos otro dato importante, que la relación era enteramente sexual a ese momento.

La relación de amor entre Adam y Aurea ocurrió bajo el palio de Eros más que de Philía. Al parecer Adam tenía esa muy antigua idea de que el deseo de lo bello solo es el deseo del bien (lo bueno). De los mundos contrarios de los que vino cada uno, hasta su encuentro o colisión, cada cual trajo su necesidad y su entropía, y nunca al deseo lo sujetaron las manos seguras del auriga, desbocando el encuentro: Adam asesinado, Aurea convicta por su muerte, en una fiesta sin fin de pasión, terror y muerte.

Esos carros (habla ahora del Porsche de ella y el BMW de él) eran un “lease” y Aury ni lo sabía. Creía que podía quedárselos y por eso los manda a recoger con Chalber y José (cuando Adam muere).

Nuevamente, el entrevistado salta a hechos que ocurrieron años después, cuando aun trato de cimentar, y comprender, la relación inicial de la pareja. No obstante, este asunto de los vehículos es importante, pues evidencia el carácter de la familia, sus intenciones, los objetivos. No obstante, le pregunto, para encarrilar, cuándo comienza a preocuparse de la relación de Adam con Áurea.

“Cuando yo voy a una fiesta y Aury demostraba interés en todos los hombres de la fiesta, menos en Adam. Porque yo sabía que tengo un amigo frágil, y mi lealtad era absoluta hacia mi socio. Mi deber era protegerlo, porque Adam era emocionalmente un niño.Era un hombre de negocios, pero bregar con una persona maliciosa, pues Adam no tenía esa malicia”.

Adam pensó que ese coqueteo de Aury era parte de su personalidad. Adam no era de estar en esos grupos que Aury tenía, de gente que usaba drogas. Adam usaba tranquilizantes, Xanax, porque los nervios lo iban a matar. Adam murió con un pote de Xanax en el bolsillo. Adam no dormía. Tenía trabajo en tres continentes. Adam cogía siestas, no dormía. Encima tiene una sensación de que no podía irse de su casa, que no puede dejar a la mujer sola, lo han botado de la casa y vive en un apartamento a una milla de su casa. La vida de Adam era de locos. Estaba tratando de echar pa´lante una empresa…

Yo estaba seriamente preocupado de que Aury lo iba a matar emocionalmente. Yo nunca pensé que lo iba a matar. Yo pensé que antes se mataba él, de lo infeliz que era. Adam era un tipo infeliz.

Una semana antes de morir, yo venía de París (su esposa es gerente de L´Oreal en Puerto Rico, y estaban en una actividad en la Ciudad Luz) y Adam me pide que pare en Miami. ´Tienes que verme una noche´, me pide. ¿Y tú sabes lo que me pregunta?:

`¿tú conoces a alguien más infeliz que yo? Con la inteligencia que tengo, con el dinero que voy  a tener, con el futuro que tengo, ¿conoces a alguien más infeliz que yo?´

-No, no conozco a nadie más infeliz, pero déjame decirte algo Adam, tampoco conozco a nadie tan masoquista como tú. Porque con todas las muchachas buenas que te he presentado, yo no sé qué haces con esa puta. De verdad, no la vas a cambiar nunca.

Ya aquí los sentimientos empujan un poco al lenguaje. De seguro que algunos querrían imponerle las marras de la moral al idioma, aunque son palabras al uso. Altisonante como puede parecer, a pesar de esta versión de la realidad, que la evidencia judicial indica que es la correcta, describir de todos modos a Áurea de esa manera no deja de sonar fuerte. ¿Qué hacer?, esa es la pregunta. Puedo editar la palabra, cambiarla, sugerirla, obviarla, y con todas ellas pierdo el coraje, la intención, la definición de carácter que comunica el entrevistado. Puedo, en otras palabras, tergiversar su respuesta. Y, como de puritano no tengo un pelo, prefiero aplicar la ética a la comunicación efectiva y exponer su sentir honesto, que imposibilitarlo. Censurar la palabra puta hubiese sido  traicionar su coraje, su expresión. El remedio para los oídos virginosos sería exponerlos a la literatura. Me dijo Cacho además que una beautician le dijo una vez que la cliente que atendía en ese momento, Aury, le admitió que le daba asco tocar a su marido. La peluquera conocía a Cacho y se lo dijo.

Ella no ocultaba su desprecio por Adam.

  1. Las esperanzas derrotadas de Adam

Muy bien, háblame del momento en que se casan. Sabemos que nadie, excepto la familia de Áurea, fue invitado.

Un día me entero que se casó.  Y lo que empieza mal, mal acaba. Adam se sentía culpable de que se había casado y no había invitado a sus padres, siendo su único hijo varón. Nadie se pudo enterar. Solo fue la familia de Áurea. Ella le prometió a Adam que no le iba a decir a nadie que se había casado.

Y ella se montó al otro día de la boda en un avión para celebrar que se había casado, se fue con Don Omar y Edwin Prado (el abogado que notarizó los prenupciales, y que en la corte federal reveló que Aurea le preguntó si conocía a alguien que pudiera matar a su marido). Eso fue el día después de su matrimonio y llamó a todas las amigas y a ninguna le dijo que se había casado.

-“Me llamó Aury y me dijo que se pegó en la lotería”, le dijo Wandita a Tito. “¿Qué tú crees que quiere decir con eso?, porque yo no entendí.”, le admitió.

“Ay dios mío, yo sé lo que esto quiere decir”. Pero pensé que se habían comprometido, nunca que se habían casado.

Inevitada la relación, sorpresiva para todos los amigos la boda de Adam, lo que fue igualmente un mensaje para ellos, comienza otro proceso.

Yo me senté a hablar con Aury muchas veces. Yo le decía, Aury, mira, yo lo único que quiero es que respetes a tu marido, que no lo hagas sufrir,  que no lo tortures. Esas conversaciones yo las tuve con ella.  Y le dije, tú no ves lo mucho que te quiere, y todo lo que hace por ti.

Cacho necesitaba que Adam se centrara y dejara de sufrir. A fin de cuentas, era su amigo y socio, lo tenía en gran estima y le admiraba su inteligencia y generosidad. Le habrá hablado a Áurea, y le habrá leído la cartilla. Pero no deja de ser cierto que su opinión de Áurea era desastrosa. Un correo electrónico de Tito a la Lcda. Vilanova, abogada para el divorcio de Adam, la revela sin medias tintas: “con artist”, “ser humano abusivo, deshonesto y manipulador”, “utiliza muy bien los temores y debilidades humanas de mi socio para su beneficio propio”. Y ante la posibilidad de que ella lograra redimirse, Cacho indica: “tendría que volver a nacer para que ese milagro se diera”. Sin decirlo expresamente, dice que ella y su familia son unos mantenidos, familia “disfuncional en cuanto a trabajar y esforzarse en la vida se refiere”, y explotadores, al indicar que Adam es para ellos “la gallinita de los huevos de oro”.

Fue Adam quien me pidió que me comunicara con la abogada para expresarle mi perspectiva de su mujer.

Dices en tu carta a la Lcda. Vilanova que Aury era manipuladora.

“Lo era. Y abusadora. Una vez nosotros planificamos unas vacaciones juntos y Aury convenció a Adam de que se fuera por la mañana y ella iría por la tarde. Y ella por la tarde no llegó, y Adam llorando por la noche como un nene chiquito. Y al otro día se entera de que ella estaba parisiando en el hotel San Juan. Ella nunca tuvo intención de irse en la tarde. Se fue al otro día. Ella hacía lo que le saliera los cojones. Y ella no pensaba que habría ningún  tipo de repercusión porque Adam estaba completamente ciego.

Las cosas no fueron bien en el matrimonio, efectuado el 19 de marzo de 2005. Tres meses después ya Adam se había ido de la casa, resuelto a divorciarse. Había ordenado una investigación al detective privado Jorge Aponte, quien fue agente del Negociado de Investigaciones Especiales del Departamento de Justicia por 18 años. Este montó un operativo encubierto, acudió con sus hombres al Pink Skirt y obtuvo evidencia del coqueteo y disponibilidad de Áurea para irse con ellos.

Adam se suicidó. Jorge le entregó el vídeo a Adam y le dijo: “te tengo buenas y malas noticias. Yo estaba allí ese día, en la oficina, con Adam y Jorge. Las buenas noticias es que te está siendo infiel. Y las malas malas noticias es que te está siendo infiel con más de uno”.

Nunca dejó de putear.  Fue una cosa brutal. Adam se llevó el vídeo y la confrontó. Adam se había puesto a argumentar con Jorge. No, a lo mejor no está teniendo sexo con esos hombres, y yo no decía nada. Y Jorge le dijo: flaco, tú vas a creer lo que quieras creer.  Yo trabajo para ti, lo que yo he encontrado no es bueno (para Adam).

Ese vídeo, sin embargo, con el que Adam confrontó a Aurea, era la única copia de ese evento. Adam se lo dio a Aury, y esta lo desapareció. Le entregó el original, un DVD.

Adam llama al otro día a Jorge y le dice lo que  hizo. Y la reacción, normal, de Jorge, es decirle, tú me has puesto en riesgo a mi, y te has puesto en riesgo tú. Tú no te das cuenta de lo que has hecho y con el tipo de gente con que estás bregando. Esas son cosas (el vídeo) que uno las tiene, y si no tienes que usarla, no la usas nunca, pero no se la das a otra persona.

Lo que pasa, Obed, es que Adam pensaba que la relación era redimible. Adam entendía lo que le decían. Había cosas que Adam no quería oír. Tenía una fe ciega de que Aury podía cambiar.

La palabra de Cacho no pudo quebrar el puente sólido y disfuncional por el que se comunicaban Aurea y Adam. Más le hubiese valido un grito tan poderoso como un pueblo para derribar las murallas tras las que Adam escondía a su Rajab, como hizo en su día JosuéLas anécdotas sobre la infidelidad de Áurea comienzan a ser acumulativas. El mismo Cacho lo reconoce y en una parte de la entrevista admite que ya el asunto se repetía demasiado.

Llegó el momento en que sucedían cosas que ya ni me quería enterar, porque no hacían ninguna diferencia.

Esa noche que Adam sale con ella (cenan en Dragonfly la noche del 22 de septiembre de 2005) él le va a decir que se van a divorciar, que le va a regalar una casa en El Yunque. Te voy a explicar por qué. Aury había sido amante de un viejo que tenía una finca en Cidra, y donde ella tenía dos caballos. Y cuando la mujer del viejo se enteró que tenía los dos caballos, la mujer mandó a soltarle los caballos en el monte. Y Aury estaba histérica por sus dos caballos, y Adam le iba a comprar una casa de 380,000 pesos (la del Yunque) porque tenía cuatro establos. Y Adam lo justificaba todo. Dijo que si se volvía a casarse con ella, pues, tendrían una casa de campo, y así ella tiene sus caballos, se quita el problema de encima, tenemos la casa de Vieques, la casa de campo y resuelto el problema.

Una muchacha que estuvo en la boda y en el juicio (da el nombre) tiene un sobrino que tendría 17 o 18 años, muy guapo, un modelito y Aury se lo llevó a Luquillo a correr caballos. Y cuando vino de regreso, el nene le dijo a la tía que Aury se lo había llevado “pa´ limpiarme”. En lo único en que estaba interesada era en tener relaciones con el muchacho. Ella ya estaba casada.

Tampoco olvidamos que en el juicio en la corte federal testificó Pinky García, ex amante de Aury cuando esta era novia de Adam. García pensaba que ya no estaban juntos. Áurea le pidió prestado $25,000, que él no le dio. Y, según la lista de asesinatos que planificaba Áurea, dicho por su sicario Alex Pabón Colón, García aparecía en la lista.

¿Tú sabes por qué quería matar a Sheame Mathew, dueño de la discoteca Brava?, según la lista dicha por Alex en la corte. Ella se presentó al negocio de Sheame con el papá de ella (que era chivero), y ella le dijo que la discoteca no cumplía con la Ley ADA, de discapacidad, porque no tenía una rampa de impedidos para entrar. Y le propuso que por unos $25,000 su papá podía hacerle la rampa. Sheame casi la manda al carajo por esa cantidad. Y ella se encabronó. Y ella lo puso en la lista, para matarlo también.

Las anécdotas sobre Áurea y su familia también se acumulan y agotan. Al final, ya lo dijo Cacho, no hacen diferencia alguna.

Antes de morir yo le había dicho a Adam, en unos emails, Adam, no te divorcies. Tú no vas a aguantar la presión de un divorcio, y segundo, no vas a aguantar la presión de un divorcio donde has mentido tanto. Porque tú te has vendido a tu mujer como un multimillonario y no lo eres. Eres un multimillonario prospectivo.

Su socio y amigo ha precisado que Adam no tenía el dinero líquido necesario que Áurea pensaba. Si bien revela que tenía ingresos de no menos de 20,000 a 30,000 dólares mensuales en igualas, lo que le daban las empresas de Cacho y otros clientes, el casino, algunas inversiones, destaca que Aury le gastaba esa misma cantidad mensual. 

Muchos proyectos de esas inversiones no lo habíamos construido todavía. De lo que compramos juntos no construimos ninguno. Adam llegó a la cifra de 24 millones cuando cogió todos los proyectos que nosotros teníamos y los que no habíamos hecho y los sumó. Adam infló los valores porque sabía que se divorciaría.

¿Habría ordenado su asesinato Áurea si hubiese conocido que su multimillonario esposo realmente no lo era? Áurea ordenó su ejecución pensando que tenía mucho dinero que ella heredaría, y luego resultó que, aunque podían vivir una vida confortable, no era el multimillonario que le hizo creer que era. Habría mentido Adam al poner en los prenupciales dicha cantidad para que Áurea no lo abandonara?, ¿así de necesitado estaba? Son preguntas que tienen su contestación en algún lado.

Alguien convenció a Aury de que ella tenía derecho a la apreciación de los haberes privativos de Adam.

Para Cacho, ella nunca tuvo la suficiente capacidad como para haber montado ella sola con sus hermanos, que tienen menos capacidad, asegura, la conspiración para matar a Adam.

En este caso falta gente. Faltan por lo menos dos.

No es difícil deducir a quién se refiere Cacho. Según este me indicó, Adam le mostró muchas demandas de cobro que tenía la familia Vázquez Rijos. “Todos estos problemas yo soy quien los paga”, le dijo y le señaló que le había dado $9,000 a Chalber para que pagara un préstamo estudiantil que hacía 10 años no lo pagaba.

Adam era un banco para esa familia.

Ya sabemos, la “gallinita de los huevos de oro”. Para poder sostener los gastos de esa familia, que incluía cuñada, cuñado, suegra, concuñado, Adam cogía adelantos a los negocios que tenía con Cacho, que sumaron sobre medio millón de dólares. Cuando Abraham liquidó los bienes de Adam, reconoció una deuda de un millón de dólares de Adam con Tito. La familia recibió $7 millones de los negocios que tenía Adam con Cacho. El dato financiero, sin embargo, no llegaría mucho más lejos. El curso normal de la conversación seguiría siendo Aury, y su nefasta decisión de matar a Adam Joel. Aunque encontramos variantes novedosas. La más sorpresiva es la contratación que hiciera Áurea de un abogado para que gestionase, apenas a días de morir asesinado Adam, lo que ella creía que le correspondía de la fortuna de su marido.

Yo no puedo entender cómo Aury pensaba que el papá de Adam se iba a quedar cruzado de brazos y extenderle un cheque. Cuando Adam muere, a los dos días me llama un abogado de nombre José Rodríguez, de parte de Aury, para decirme que si transaban en los próximos cinco o seis días iban a bajar de 11 a 7 millones (lo que le correspondería de la fortuna de Adam). Y yo le dije al tipo, ¿qué tú estás fumando? Y dijo: No, es que Aury… ¿Y tú le haces caso a Aury? ¿Por qué me estás llamando a mi? Llama al papá de Adam. Yo no soy el testaferro de Adam, el testaferro (albacea) es su papá. Cuando Adam muere, el papá llegó a la semana a llevarse todos los expedientes comerciales de Adam.

  1. La nueva familia de Adam

A mi me daba pena con Adam, ponía un pie en cualquier lado y ahí aparecía Charbel para pedirle 100 pesos, “estoy arranca´o”, le decía. Y Adam venía y le daba un billete de cien. Y yo le decía, coño, flaco, no puedes mantener a toda la familia.

Adam, religiosamente, llevaba todos los jueves a Juan, quien es discapacitado, al cine. `Si no lo saco yo, no lo saca nadie´, me dijo Adam. No lo critico, Juan era un muchacho inteligente y de buenos sentimientos. La familia vive de él, porque la condición que tiene fue el resultado de un parto (un malpractice). Ellos reciben una pensión vitalicia porque fue una transacción con el seguro (del médico). Y ellos cogen 3 o 4 mil pesos mensuales del médico. Ninguno trabajaba en esa familia.

Cuando yo iba a Yardley Place, la casa de Adam, yo me di cuenta que esa no era la casa de Adam, esa era la casa de Carmen, porque ella fue la que se sacrificó para que Aury tuviera esas cosas. La educó para eso.

Para que buscara un marido con dinero, si he de decirlo de manera apropiada. Se debe tener en cuenta que ya Áurea había tenido lo que llamaba “sponsors”.

Yo no puedo concebir que en esa familia se cometiera un crimen sin la participación de la mamá. Tenía el control y veían a Aury como el “ticket to heaven”.

Yo no creo que Aury sea buena persona, ni tampoco creo que sea inteligente. Sí creo que es una sociópata, en el sentido de que no tiene sentimientos. Yo puedo odiar a una persona que me odia a mi, pero odiar a quien me quiere a mi me resulta inconcebible. No puedo comprender como pudo odiar a alguien que fue tan bueno con ella. Independientemente de que no fuese guapo, o lindo.

Fíjate, Aury pudo haber tenido una buena vida. Si Aury hubiese sido buena con Adam, todo el mundo le hubiese perdonado todo (su pasado de escort). Pero es que ella no es buena, es un “destroyer”, un “bulldozer” que lo único que quería era dinero y posición. Y entonces ella tenía la pendejá de que `a mi no me aceptan porque no soy de aquí´, pero chico, si mi papá era maestro (profesor), no era millonario. Es que no se trata de eso. Se trata de ser buena persona. Tu tienes que probarle a todo el mundo que tú eres buena persona, no que eres una joseadora, pero no podía, no estaba en ella. Y todos eran iguales en esa familia. Una vez trajo al papá para trabajar en nuestras empresas, él es sordomudo. Y Adam me lo trae para contratarlo de chivero. Yo no sabía que era sordomudo. Pero yo le digo, Adam, ya tú tienes issues en tu casa, y quieres traer a la familia a tu trabajo, ¿y después a quién vas a traer? ¿A Chalbert, de valet parking? Se lo tuve que decir. Luego no vas a poder ir ni al trabajo ni a tu casa. Se lo decía como si fuese un hijo, no como socio.

Extrañado, recuerdo del libro el incidente sobre la apendicitis de Adam. Carlos Tirado, el guardaespaldas de Adam, a quien ya entrevisté y fue publicada la reseña en mi blog Obed Betancourt-Prensa Intencional, no recordaba el incidente y entré en pánico de que hubiese publicado un suceso no ocurrido. Habría debilitado una particular fuente y hubiese tenido que revisar otras informaciones provistas. Así que le pregunto a Cacho sobre ese incidente, pues, de haber ocurrido, evidenciaría el temor que tenía Adam de morir asesinado a manos de Áurea, de cualquier modo.

Cuando a Adam le dio apendicitis, creo que fue en agosto (de 2005, un mes antes de morir) Adam me dijo, `quédate conmigo, porque yo tengo miedo de que Aury me envenene´. ¡Adam creía que Aury podía ponerle algo en la sonda!

Estando con él allí fue la primera vez que me dijo que estaba horrorizado porque una médium le había dicho en Malasia, cuando estuvo con su novia, que moriría en el 2005. Y yo me lo vacilé. Y cuando dieron las 12 de la noche ya me iba.

“El problema es que encontró los papeles del divorcio”, me dijo.

Ella había ido al hospital con un muchacho, que no sabía quién era, y Adam le pide a Aury que vaya a su apartamento a buscar su tarjeta de plan médico. Y ella regresó al hospital hecha una fiera. Había visto todas las gestiones que Adam había hecho con distintas abogadas sobre su caso de divorcio.

El chamaco que fue con ella al hospital tenía un estilo surfer, de pelo largo, jovencito, y nunca supimos su nombre ni qué hacía. Este se apareció en el juicio de Jonathan (varios años después).

Abe, Luis Rullán (abogado de Abe) y yo nunca pensamos que Jonathan era el asesino de Adam.

El tipo nos dijo en el baño (del tribunal, estando con Luis): “aquel día, ella me dijo cuando encontró los papeles del divorcio, a este cabrón yo lo voy a matar. El se cree que se va a divorciar”.

Eso fue así, pero yo no sabía quién era el tipo. Nosotros salimos corriendo del baño para ir a buscar a (José) Miranda (el agente investigador del caso), para que lo entrevistara. El tipo se limpió de todo aquello y no volvimos a verlo más. Pero no hubiese habido mucha diferencia porque la fiscalía no estaba enfocada en ella. Y ella ya era fugitiva. Nosotros tratamos de conseguir quién era el tipo. Fiscalía federal lo buscó también.

Detengámonos ahí un momento. Son muchos los que sabían que Jonathan no asesinó a Adam, eso incluye, por supuesto, a Áurea y su familia. Sobre todo, ellos más que nadie. Pero de estos no se esperaba que fueran a testificar a la corte estatal para servir de testigos de defensa. De hecho, no lo hicieron y prefirieron, cuando Jonathan resultó erróneamente convicto, que se pudiera en la cárcel. Mi contención es que siguen surgiendo personas que pudieron haber evitado exponer a Jonathan a ese calvario y no lo hicieron. Da rabia, ¿me entiendes?

Fui a la fiscalía y les dejé saber que creía que teníamos a la persona equivocada. Dos fuentes me indicaron muy temprano que en toda La Perla solo se decía que Alex El Loco había asesinado a Adam. Uno de ellos, Emilio Figueroa, dueño de varios restaurantes en SOFO, me indicó tan pronto como al otro día que varios de sus empleados residentes de La Perla le dijeron que el asesino había sido Alex.

Un mes después, una pareja que conocía de años anteriores y residentes del Viejo San Juan, también me dijeron que lo que se decía en La Perla es que fue Alex Pabón Colón el asesino de Adam, y no Jonathan.

Sí, claro, solo que fue Jonathan el denunciado en Regla 6 (causa probable para arresto), fue Jonathan quien tuvo que enfrentar una proceso bajo la Regla 23, vista preliminar, y fue Jonathan quien enfrentó un juicio en su fondo, hasta terminar culpable de un asesinato que no cometió, en noviembre de 2007. Este proceso judicial lo enfrentó desde el comienzo de su encauzamiento el 12 de octubre de 2005. Fueron muchos años. Mi reacción impetuosa no movió a Cacho, quien con calma respondió.

Tanto Abe, como Luis Rullán y yo teníamos dudas de que Jonathan fuese la persona que mató a Adam.

Pero al ir a fiscalía, me dijeron: no te metas, porque el que está regando eso (que Alex era el verdadero asesino) era el abogado Jorge Gordon. Si este abogado riega que el que lo mató fue Alex el loco, que no aparece por ningún lado, va a haber duda razonable y lo sacan absuelto. ¿Y cual fue la defensa del abogado (de Jonathan) Carmelo Dávila?, que Alex el loco lo había matado, y eso debía dar duda razonable.

Y cuando Gloribel López testificó, que fue una testigo de los hechos, yo dije, este tipo está absuelto, no hay duda de que no es culpable.  Porque Gloribel conocía a Jonathan y conocía a Alex. Ella vio pasar desde el balcón de su casa en el segundo piso de la Calle Luna a Aury, con sus sandalias de gladiador que le costaron $2,000, y a Adam. Y segundos después descubre que tenía a Alex frente a su apartamento. Cuando lo ve se esconde en una de las columnas del balcón porque Alex solía acosarla para enamorarla cuando estudiaban en la escuela.

Pero mira la ironía de esto. Si Jonathan sale absuelto, los federales nunca se meten (a investigar) porque esos entraron para corregir un desvarío de la justicia.

4.1 Paréntesis personal

El agente Miranda, durante el proceso en la corte federal contra Áurea, manifestó que compartió con los fiscales estatales su duda de que fuese Jonathan el culpable. El asunto es, sin embargo, que la fiscalía del distrito de San Juan, aun con la propia duda que les indicó Miranda, decidió continuar el caso. Por esa negligencia en la investigación, el estado tuvo que negociar una demanda de 12 millones de las víctimas de ese procesamiento ilegal. Los fiscales del caso, Manuel Núñez Corrada y Jimara Gabriel Mayonet, así como el fiscal de distrito José Capó, nunca fueron sancionados por su negligencia. De hecho, después de este caso, Núñez Corrada se jubiló pensando que había culminado su carrera con un gran acierto, y hoy en día funge de fiscal especial independiente para la Oficina del Panel del FEI. Mientras, el secretario de Justicia de entonces, Roberto Sánchez Ramos, que atacó a las autoridades federales por haber encontrado la verdad del caso y resintió las críticas que hiciera la fiscal federal Rosa Emilia Rodríguez sobre esa investigación estatal, terminó con un nombramiento de juez apelativo.

Solo la presentación de cargos federales de la fiscalía federal contra Alex y Aurea en junio de 2008 y la confesión del asesinato de parte de Alex permitió la excarcelación y nuevo juicio para Jonathan.

Sánchez Ramos atacó a la fiscal federal y tampoco le dio credibilidad a la confesión de Alex Pabón, cuya “veracidad” investigaría, según dijo. Y aun sin investigar, asumió que no hubo manejo irregular alguno en el caso.

A las investigaciones que yo inicié desde que Jonathan fue declarado culpable en el 2007, y que comencé a publicar varios meses después, en el 2008, y que demostraban que había un inocente en la cárcel, Sánchez Ramos, totalmente equivocado otra vez, las tildó de “filtraciones a la prensa” de la fiscalía federal, atacó también al director entonces del FBI, Luis Fraticelli, que sí investigó con conciencia el caso, y además tildó de mentirosa a la principal testigo de defensa.

Nunca se supo qué pasó con la investigación interna que haría el Departamento de Justicia local. Peticiones intermitentes que hice a ese respeto durante años nunca prosperaron. Finalmente, y más recientemente, se me aseguró que no existe dicho documento, a pesar de que una fuente asegura que sí existe. Pero si no existiera, confirmaría que fue una mentira lo que expresó Justicia de aquella época, cuando indicó que iniciaría una investigación interna para fijar responsabilidades. (cierro el Paréntesis personal)

La visión que tiene Cacho de toda la familia, que tilda de clan, como la Cosa Nostra, la Mafia Siciliana, ya se ha visto, no admite indulgencias. Los acusa a todos de participar en la conspiración para matar a Adam.

Eso fue un trabajo familiar. Áurea y toda la familia son sociópatas, no sienten remordimientos por sus actos. Lo que ellos resienten es que los cogieron. Si hubieran salido bien, estarían de party en el Vanderbilt todavía, bebiendo champán a costa de Adam. Ella quería todo el dinero de Adam, no estaba contenta con parte de él.

Esa es una apreciación difícil, extrema, sin embargo, es sostenida por la prueba. La propia fiscalía federal piensa que era así, según una fuente.

Cuando Adam murió, entraron a su oficina y posiblemente buscaron el testamento, que podía ser perjudicial para Aurea. Ya ese testamento lo había buscado Aury en la casa. El testamento estaba pegado con tape debajo del escritorio en la oficina. Lo encontró la secretaria de Adam.

Adam tenía una colección de relojes con un valor de cerca de $100,000, y desapareció de su apartamento. Se le metieron Marcia y Chalber al apartamento y en menos de una hora lo desaparecieron todo y se llevaron muchas cosas en bolsas negras. Nosotros llegamos pero el carro de ellos ya estaba lleno de bolsas negras, grandes.

Llamaos a Miranda y llegó, pero no pudo meterse al carro porque no tenía una orden de allanamiento.

“Estamos buscando los gatos”, le dijeron a preguntas de Miranda. Adam tenía dos gatos blancos.

-Qué gatos ni qué puñeta, el carro estaba lleno de bolsas, de las grandes”. Y yo le decía, “Miranda, pero chequea las bolsas”.

-“No tengo una orden de allanamiento”.

Marcia, voluntariamente, abrió a solicitud de Miranda una bolsa y estaba llena de la ropa de Adam. ¡Se estaban llevando hasta la ropa!

Pero eso no es todo. Chalber intentó tumbarse 19,000 pesos de la tarjeta American Express de Adam. Tienes que darte cuenta. Son las diez de la mañana, del día 23 (de septiembre, a escasas 10 horas del asesinato). Estamos (Luis, Cacho y Glorivee) en la oficina de Adam. Te has enterado que tu mejor amigo está muerto. Tú estás catatónico. Y llega una llamada de American Express.

-Hello, Mr. Adam Anhang?

Glorive nos dice, American Express está buscando a Adam. Yo cojo el teléfono.

-What do you want?

-We need an authorization from Adam Anhang. There is a charge of 19,000 dollars”.

En ese momento quien tuviera su tarjeta de crédito, y no era Alex el asesino, estaba tratando de hacer compras por 19,000 pesos. Y ese fue Chalber tratando de cargar 19,000 pesos en una tienda de San Juan. Pero eso también pudo haber sido una venta simulada. Se hace un cargo de 19,000, el que maneja la transacción se queda digamos con 4,000 y el de la tarjeta se lleva 15,000.

Esa tarjeta no llegó a llevársela Alex, por más que José le había dicho que tenía que llevársela. Esa tarjeta estaba en el suelo en el lugar del crimen y se le entrega la Policía a Marcia en Hoare (el CDT municipal en Santurce), a donde habían llevado a Aury.

Ellos tienen que haberle vaciado a Adam todas las cuentas de banco, las ATH y todo. Ellos se llevaron todo el dinero en efectivo que tenía Adam.

Cancelamos la tarjeta inmediatamente y advertimos que el  dueño de la tarjeta estaba muerto.

Chalber tiene acusaciones de perjurio y de ayudar a una fugitiva. Le caen como unos 15 años. El no quiere que le acusen de conspiración. Ya intentó negociar los cargos y declararse culpable. Pero la fiscalía federal quiere que confiese la conspiración, que sabía de la conspiración, no que él conspiró, pero que sabía. Pero él se negó. Y va para juicio. Y posiblemente la fiscalía federal enmiende el pliego acusatorio para añadirle la conspiración.

Chalber se mató mintiendo. Lo que no entiendo es por qué no lo han metido en la conspiración. El está en medio de la conspiración. Que no lo tienen (ubicado) en El Hamburger (donde Áurea, Marcia y José se reunieron con Alex para ultimar detalles del asesinato), yo no estaba allí , así que no te puedo decir. Chalber y la mamá (Carmen) participaron. Esa familia es un clan, es una familia (tipo siciliana).

Hay una teoría de un investigador italiano que le adjudica a Carmen ser el germen de la idea de matar a Adam, y fuentes mías, por otro lado, la ubican yendo a La Perla, lo que tampoco eximiría a Aurea, Marcia y José de la conspiración, en vista de la evidencia que surgió durante el juicio y su contratación del asesino y las declaraciones de la propia Aurea preguntándole a varias personas, entre ellas a su propio abogado y amigo Edwin Prado si conocía a algún sicario que asesinase a su esposo, así como le preguntó también a García y, lo que es una exclusiva, su expresión hecha a su amigo surfer de que mataría a Adam antes de divorciarse.

Adam no era un tipo perfecto, pero era un tipo bueno.  Adam tenía un lado oscuro, un lado con muchas necesidades de probarse a si mismo, por todo lo que le había pasado, por lo joven que fue a la universidad (el posible trauma que le causó).

El papá de Adam le puso demasiada presión. Lo llevaba demasiado de rápido. Abe vivía a través de su hijo, vicariamente. Y yo creo que por eso ha hecho un esfuerzo tan grande en redimir la memoria de su hijo. Hay que darle el crédito de que nunca se rindió (para que se hiciera justicia a su muerte).

  1. La culpa que todos sentimos

Mi reportaje centrado en el sentimiento de culpa del guardaespaldas de Adam, Carlos Tirado, movió a más de uno a llamarme para añadirse a la lista. No era necesario. No se le puede adjudicar culpabilidad a ninguno que no sea a la propia Áurea y los que conspiraron, sean todos los que sean, conspiradores acusados y convictos o co-conspiradores no acusados. Tampoco a Adam, porque no se espera que nadie asesine a otro, por ninguna razón. Ahora, sí fue necesario explorar el sentimiento de culpa que produjo el asesinato de Adam en Roberto Cacho, su amigo e íntimo socio de negocios.

Yo tenía sentimientos de culpa cuando Adam muere porque yo me reuní con Adam hasta las 7:00 de la noche ese día (de su muerte), y le digo, Adam, no vayas al Viejo San Juan. Oye, también se lo había dicho en los emails (que no se reuniera a solas con ella). Sus últimas palabras… para Adam era importante quedarse con la casa de Yardley Place. Para él. Porque era algo que a él le gustaba, se sentía allí a gusto y era la manera más fácil de reempezar su vida de nuevo. El no quería empezar de cero. Y Adam me dijo: yo tengo que ir, Tito, porque ella acordó hoy conmigo devolverme la casa.

Pero yo tenía que haber sabido que esa cabrona… es que la casa era más importante para ella que para él. A ella no le importa Adam, a ella le importa el standing social, vivir al lado de los Unanue, de los Vázquez, de los Ferré, esa son la gente que vive en esas calles.

Yo tenía que haberle dicho: no Adam, puñeta, ella no te va a devolver ninguna casa, yo no podía haberle dicho, ella te va a matar, porque no lo sabía. No te va a devolver nada, no sigas soñando con pajaritos preña´os. Si ya te votó de la casa, la mitad de la pelea ya la tiene gana, ya tú te fuiste. En un tribunal se llama abandono del hogar. Y ella es mujer, tienes dos strikes en tu contra, la jueza le va a dar la razón y tú no puedes ir allí a decir que ella es puta. Porque no vas a decir eso. ¡Y cómo carajo no le dije! Las veces que yo pensé llamar a Carlos y decirle, vete y síguelo, sin que él lo sepa. Carlos no quería dejarlo ir solo. Me llamó, coño Tito no me siento cómodo.

Dice que se va a divorciar. Lo cogieron de pendejo. Ella no se iba ir de esa casa nunca. Y no se fueron hasta que los desahuciaron.

Un momento, Tito. Eso es nuevo. ¿Cómo que no se fueron a la muerte de Adam?

Ella no se fue de esa casa por años, hasta que los desahuciaron.  Ella se va a Italia, pero la familia no se va de Yardley Place. Los desahuciaron un año o dos años después. Estuvieron mucho tiempo (viviendo ahí). Eso no surgió públicamente como muchas otras cosas. Como que ellos estuvieron peleando los carros (para quedárselos) alegando que Adam tenía un seguro de vida para los carros.

Ellos continuaron viendo en Yardley Place, gratis. Eso es un alquiler con opción a compra. Cuando Adam muere nosotros vamos a donde la dueña de la casa para decirle que los herederos no iban a seguir con el alquiler. La dueña se puso jaquetona: no, porque me está pagando la viuda y yo la voy a dejar ahí, la pobre muchacha, que se quede. Entonces al año estaba llamando, mire a ver si me ayudan porque no me pagan hace seis meses. Yo le contesté: ya los herederos repudiaron el alquiler y esos son problemas suyos.

Todos vivían allí, Carmen, Marcia, José, Chalber. Siguieron viviendo, pagaron la renta por varios meses, de $5,000 mensuales.

¿Y con qué dinero pagaban?

Ellos le robaron unos cuantos chavos a Adam. Los relojes… Cuando Adam muere, tenía un canasto de monedas, que yo la pasé por una máquina, y había más de 1,000 dólares. Y Adam tenía dinero en el apartamento de todas las denominaciones. En el apartamento debía tener 10 o 15 mil pesos que él usaba cuando viajaba, recuerda que él viajaba mucho.

  1. La Viuda Negra

Han sido varias horas de entrevista. Ha requerido de ambos, aunque acostumbrados al trabajo, una fuerte dosis de concentración. El café ha sido excelente para mí, al mantenerme en esa hora de la tarde en que el cuerpo te va advirtiendo que se prepara para el reposo, con la energía suficiente para terminar la tarea. Las copas de vino, para él, y que yo decliné (nunca por razones morales), le ayudaron a mantenerse relajado, de buen ánimo, si bien no ocultando un abanico de emociones. Ahora la tarea continuará, posiblemente, buscando algunos detalles que podrían añadirle giros pintorescos, emotivos, a esta tragedia.

Pero antes de cerrar, debo hacer cierta confesión. Desde el momento en que inicié mis investigaciones sobre el asesinato de Adam Joel Anhang, luego de cubrir el juicio contra el acusado y erróneamente convicto Jonathan Román Rivera en 2007, me cuidé de no llamar “el loco” al asesino Alex Pabón Colón, aunque así era conocido en su barrio, y “Viuda Negra”, como la araña, a la hoy convicta Aurea Vázquez Rijos. Ni Alex ha sido clínicamente diagnosticado con alguna enfermedad mental, y bestializar a una persona suele ser degradante, no empece a las libres asociaciones que puedan hacer las personas por parecidos sutiles o más que evidentes, pero que en el contexto de una acusación judicial que le privará de su libertad podría ser perjudicial a su derecho a defenderse.

Ha sido, sin embargo, un ejercicio de imaginación que ha moldeado culturas ancestrales que les ha permitido integrarse a las fuerzas mayores de flora, fauna y cielo entre las que habitamos. En la investigación periodística sobre este caso, publicado en formato de libro con el título Las sangres que lloran, reportaje investigativo, advertí de nombrarlos despectivamente.

Sin embargo, debo admitir que no deja de sorprenderme las características similares que guardan la araña Viuda Negra con la mujer Aurea. Es verdad. Lo siento. Lo he dicho. No yerra en verdad la humanidad cuando le atribuye cualidades de bestia a los humanos. Podría entenderse como una característica populista. La imaginación, sin embargo, nos es natural. De hecho, es la principal cualidad que nos diferencia a los humanos de los animales. Esas características saltan a la vista a medida que leo más sobre ese arácnido y mientras surgen más datos sobre los hechos por los cuales Aurea, su hermana Marcia y el ex novio de esta, José Ferrer Sosa, resultaron convictos el pasado 2 de octubre en la corte federal del distrito de Puerto Rico.

Fusionar las características de Aurea y la araña Viuda Negra, y deducir su comportamiento a base de ciertas coincidencias, un poco traídas por los pelos, en la conducta y hasta imponerle un destino debido al nombre que carga sería, a fin de cuentas, un ejercicio literario, y de cierta manera, místico.

Ya ubicados en ese plano, donde todas las realidades son posibles, no tendremos contemplaciones, ni impedimentos de moralidad que limiten el desarrollo de la trama, y la verdad de la escritura solo exigiría su interna coherencia.

Cualquier diccionario etimológico o de mitos indicará que “todo empezó por una joven y hermosa tejedora griega llamada Aracné”, a quien la diosa Atenea transformó en araña por su arrogancia de creer que podría hilar mejor que la diosa de las manualidades y la sabiduría, quien era capaz de tejer con los rayos del sol, la lana de las nubes blancas y el éter azul del cielo.

De aracné devino la actual palabra araña, pero antes fue aranea, o irenia, una de cuyas variantes puede ser Irene. Este nombre recuerda el personaje de la novela de Fred Vargas, la autora francesa, Cuando sale la reclusa. La reclusa es una araña esquiva, que no ataca pero podría hacerlo de verse obligada, suelta un veneno no letal en humanos, pero en cantidades ingentes podría ser fatal. La novela gira en torno a una anciana que, en venganza, logra matar con el veneno de cientos de reclusas a 10 hombres que le hicieron daños inimaginables a su hermana, cuando pequeña, y la caza que inicia un comisario de policía para encontrar al asesino. La autora, con esa maestría que le es propia, sencillamente logra que la asesina asuma las cualidades que describen a esa particular araña.

Áurea, con mi imaginativo modo de ver, guarda una relación cercana a la araña Viuda Negra. No sólo por la esencial depredación de su pareja, como lo hace la araña, sino por otras características. La Viuda Negra teje su telaraña como una conspiración, en silencio, sutil, fuera de la casa. Son telarañas irregulares, anodinas, a veces imperceptibles, de las que no todas sus víctimas dan cuenta a tiempo. No es hogareña la Viuda Negra y hay que protegerse de su picada. Cualquier libro de texto indica que “el veneno es una toxina nerviosa y los efectos son rápidos. La víctima sufre de una rigidez dolorosa del abdomen y una opresión en el pecho. La tensión sanguínea y la temperatura del cuerpo aumentan y el sudar, la hinchazón localizada y la náusea pueden ocurrir. La víctima puede convulsar”.

Más recientemente se ha descubierto que su veneno sirve en el tratamiento de la disfunción eréctil masculina porque tiene la toxina de la Viuda Negra un fragmento de proteína que incrementa la relajación cavernosa y se facilita la erección prolongada (priapismo), sin los efectos secundarios que provocan los medicamentos químicos. Pero así mismo, otros ingredientes del veneno pueden ser utilizados para desarrollar anticonceptivos masculinos y un medicamento contra la insuficiencia cardíaca.

Es, no obstante, el veneno más mortal entre las arañas y hasta 15 veces más poderoso que el de la serpiente de cascabel, posiblemente mortal para niños, ancianos y enfermos.

Una característica de la Viuda Negra es una distinguible marca roja en su abdomen, la cual varía de una a otra, pero que suele ser tanto un reló de arena como un corazón o una flecha, todos símbolos que cualquier novelista podría ver en una trama que tenga a Áurea y Adam como protagonistas.

La forma en que mata este animal artrópodo (no son insectos) es picando a la presa, inyectándole enzimas digestivas y con sus dientes rechinosos, licúan el cuerpo de su presa para absorber el fluido.

Hay varias formas de eliminar a una Viuda Negra. Destacan particularmente modificarle su ambiente para hacerle menos atractivo su estadía, la limpieza de la casa, si hubiesen en el hogar, para desanimar su regreso o sencillamente evitar que entren a la casa, o, pienso yo, a nuestros corazones. Por supuesto, un insecticida siempre es pertinente.

Requiere imaginación atribuirle esas cualidades a una persona y sus actos. Posiblemente, sea más difícil  hacerlo hoy día que en la época en que Zeus reinaba en el Olimpo. Sin embargo, creo que no parece, a fin de cuentas, una bestialidad humana comparar a alguna persona con estas cualidades.

Dixie

 

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